Laberinto Siniestro

Existen lugares que no deberían estar vacíos. El cuerpo lo percibe antes que la mente: algo falla en el espacio. Las luces fluorescentes prometen un final que no existe, los pasillos se replican como espejos, las escaleras ascienden y descienden sin destino. Laberinto Siniestro captura esa sensación —kenopsia— convertida en arquitectura: la inquietud de estar contenido en un loop donde cada paso te devuelve al anterior. La entrada estaba ahí, visible. ¿Existe una salida?

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