El Apetito de la Sombra

En el transcurso de un día, la sombra avanza sobre el muro encalado con la lentitud de lo inevitable, devorando el blanco. Es el patio de una casa colonial, principios del siglo XIX. La misma sombra que ha recorrido estos muros durante dos siglos sigue su trayecto: de izquierda a derecha, luego de derecha a izquierda, como un péndulo que nunca se detiene. El alto contraste es el campo de batalla: la luz resiste en la textura del revoque, la sombra avanza. Lo blanco cede. Al final, lo que permanece es la pregunta: ¿Qué queda cuando la oscuridad termine su recorrido?

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