Esquinas es una colección de retratos de las historias y el rastro de los habitantes plasmados en las ochavas del conurbano de Buenos Aires, mi hábitat. Algunas nunca recibieron mantenimiento desde que se construyeron: el tiempo trabajó ahí sin que nadie interviniera, sin que nadie borrara nada. Y hay ochavas que alguien repintó cada vez que hizo falta, ¿buscando la eterna juventud? cubriendo con cada mano de pintura lo que había pasado, hasta que la última capa las volvió nuevas. En ambos casos, y en todo lo que hay en medio, la pared acumuló historia. Lo que intento con estas fotos es rescatar algo de eso —hacerle el retrato antes de que la próxima lluvia, la próxima mano de pintura, o el próximo graffiti vuelva a mutarla.Tanizaki escribió que la pátina no es suciedad: es el tiempo hecho materia en la superficie de las cosas. La grieta, el óxido, el graffiti, el revoque desconchado —pero también el cemento que tapó la grieta y la pintura que borró el graffiti— son todas formas de eso. Son las huellas de todo lo que pasó ahí, aunque no siempre sepamos qué.